La trama de ‘Transformers’ puede ser muy simple o muy complicada. Depende de dónde mires. Yo prefiero la simpleza en estos asuntos, ¿acaso alguien se fija en el argumento antes de ir a ver una cosa como ésta? Pues eso. ‘Transformers’ va, básicamente, de un chico que quiere un coche y una novia (en ese orden, el otro es imposible), pero resulta que su abuelo le dejó unas gafas donde viene un código super-importante que buscan unos robots alienígenas malvados; afortunadamente, hay unos robots buenos (y con un alto sentido de la moral y la ética) que vendrán a ayudar a la raza humana. Por supuesto, todo esto está repleto de personajes, localizaciones y situaciones que propician acción y humor a raudales. Faltaría más. Por cierto, si véis algo en las peleas de los robots, enhorabuena, podéis presumir de tener una vista de lince y una capacidad de enfoque digna de un robot alienígena.
TRANSFORMES
Hablar
de
‘Transformers’
es
hablar
de
Michael
Bay. Un
cineasta
al que
considero
el mejor
producto
de los
tiempos
que
corren.
Es un
señor
que casi
cada
película
que
hace,
triunfa.
Y ya me
diréis
si está
relacionado
con la
calidad.
En
absoluto.
(e)Bay
cree que
permitir
que el
espectador
pueda
pestañear
es una
pérdida
de
tiempo.
Por
supuesto,
si no
hay
millones
de
dólares
invertidos,
explosiones,
cámara
lenta,
caras
chulescas,
coches
volando
por los
aires y
giros
rocambolescos
de
cámara,
que no
cuenten
con él.
Éxito
porque
el
público
pide
estas
cosas.
La
calidad
cinematográfica
no tiene
nada que
ver. A
Bay le
importa
lo que
le
importa.
Repasando
su
filmografía,
resulta
que hay
más
bodrios,
como las
dos
partes
de los
bad boys,
que
productos
medianamente
correctos,
como ‘Armaggedon’.
Sin ir
más
lejos, y
con
Spielberg
también
detrás,
¿os
acordáis
del
truño de
‘La
Isla’?
Un
argumento
interesantísimo
echado a
perder
por
incluir
explosiones
y
persecuciones
forzadas,
así como
diálogos
ridículos
que no
llevaban
a
ninguna
parte y
unos
actores
del
calibre
de Ewan
McGregor
o
Scarlett
Johansson
convertidos
en
simples
marionetas
sin
alma. En
‘Transformers’
no se
llega a
este
extremo
por muy
poco.
Aquí, al
menos,
hay
algunas
bromas
que
tienen
gracia.
El
reparto
de la
película
está
lleno de
caras
conocidas
y dos de
ellas
las
veremos
mucho a
partir
de
ahora.
Se trata
de los
dos
protagonistas
no-robots
(bueno,
en el
caso de
ella, lo
dudo),
Shia
LaBeouf
y Megan
Fox. A
Shia lo
conocéis
de
sobra,
especialmente
porque
está en
la
esperadísima
cuarta
entrega
de
Indiana
Jones. A
Megan la
vais
conociendo.
Evidentemente,
cada uno
destaca
por algo
diferente;
LaBeouf
por su
talento
cómico y
Fox por
su
físico.
Personalmente,
me
parece
un poco
triste
que una
actriz
joven
tenga
que
destacar
por algo
que no
tiene
nada que
ver con
su
habilidad
o su
destreza,
pero
bueno,
ni es el
tema ni
es el
momento
ni es la
sociedad
más
idónea
para
estos
debates.
Dejando
a un
lado a
la
chica,
que
simplemente
está ahí
porque,
dicho
feamente,
está muy
buena,
quisiera
destacar
a
LaBeouf.
El actor
me
sorprendió
gratamente
y no me
extraña
que de
la noche
a la
mañana
sea uno
de los
nombres
más
mencionados
en la
red, sin
haber
trabajado,
hasta
ahora,
en nada
importante.
LaBeouf
tiene
carisma,
te cae
bien sin
apenas
hacer
nada,
con lo
cual es
perfecto
para el
tipo de
personaje
que
protagoniza
estos
bombazos
taquilleros.
Nunca
pensé
que
diría
esto,
pero
tengo
interés
por ver
‘Disturbia’.
Del
resto de
actores
y
actrices,
señalar
la
relevancia
de
jóvenes
promesas
como los
guaperas
(cada
uno en
su
color)
Josh
Duhamel
y Tyrese
Gibson,
que lo
mejor
que
podemos
decir es
que son
actores
muy
limitados;
los
veteranos
Jon
Voight y
John
Turturro,
que se
lo han
tenido
que
pasar
muy bien
rodando,
como
demuestra
una de
las
escenas
que
comparten,
donde
parece
que
están de
puro
cachondeo;
y el
cómico
Bernie
Mac, que
prácticamente
hace un
cameo,
eso sí,
muy
simpático.
‘Transformers’
es, por
tanto,
lo que
se
esperaba,
pero
sólo en
parte;
sólo y
exclusivamente
en lo
que a
espectacularidad
y acción
sin
respiro
se
refiere.
Por el
contrario,
su guión
es uno
de los
más
ridículos
que os
podéis
encontrar
(los
planes y
las
explicaciones
son
simplemente
vergonzosos)
y,
dentro
de la
acción,
la lucha
entre
los
robots
es muy
descafeinada,
apenas
se ve
gran
cosa.
Sabiendo
esto, y
si os
importa
poco que
os
traten,
por poco
más de
dos
horas,
como
ganado
sin
cerebro
al que
explotar,
id a
verla,
lo
pasaréis
tremendamente
bien. Os
lo
aseguro.
Y que
aproveche.
Fuente: internet





